-¿Me explicás -a Leo todavía le temblaban los labios por la emoción de ese beso, profundo y apasionado-, por qué carajos no podemos ser novios?
-Porque no estoy enamorada -Aldana se alisaba la blusa-, y pretendo que lo entiendas.
-¿Enamorada? -balbuceó él sin poder explicarse bien-. Pero… ¿y esto…?
-¿Esto?
-Nos acabamos de reventar los labios.
-Ah… esto. Un beso. Me diste un beso -remarcaba la palabra-. Sólo eso. Un beso. ¿Entendés?
Leopoldo se levantó exasperado. ¿Cómo podía ser tan fría?
-La verdad es que no te entiendo. Somos amigos. Nos gustamos…
-…nos queremos -interrumpió ella-. Nos queremos, pero no sé si nos gustamos -se puso de pie. Corrió con el pie la silla, y buscó la mochila. Estaba mas linda que nunca- No es lo mismo querernos que gustarnos. Querer se quiere a un amigo…
No hacía falta completar la frase.
-¿Nos queremos? -dijo Leo incrédulo.
-Nos queremos -se acercó a Leopoldo hasta quedar cara a cara con él. Por un momento él pensó que lo volvería a besar-. Pero sólo como amigos. Ese es el tema -frunció el ceño-. Por eso te pido, por nuestra amistad, que no vuelvas a besarme. Un beso más puede iniciar un romance, pero seguro que matará nuestra amistad -en puntas de pie le dejó un beso ligero, de amigos-. ¿Queda claro?
Se dio vuelta, y se dirigió hacia la puerta.
-¡Aldana! -sonaba casi a súplica-. Aldana.
Ella no se dio vuelta.
-¿Queda claro? -repitió.
El no pudo agregar una última protesta.
El portazo sonó como un tiro.
-Porque no estoy enamorada -Aldana se alisaba la blusa-, y pretendo que lo entiendas.
-¿Enamorada? -balbuceó él sin poder explicarse bien-. Pero… ¿y esto…?
-¿Esto?
-Nos acabamos de reventar los labios.
-Ah… esto. Un beso. Me diste un beso -remarcaba la palabra-. Sólo eso. Un beso. ¿Entendés?
Leopoldo se levantó exasperado. ¿Cómo podía ser tan fría?
-La verdad es que no te entiendo. Somos amigos. Nos gustamos…
-…nos queremos -interrumpió ella-. Nos queremos, pero no sé si nos gustamos -se puso de pie. Corrió con el pie la silla, y buscó la mochila. Estaba mas linda que nunca- No es lo mismo querernos que gustarnos. Querer se quiere a un amigo…
No hacía falta completar la frase.
-¿Nos queremos? -dijo Leo incrédulo.
-Nos queremos -se acercó a Leopoldo hasta quedar cara a cara con él. Por un momento él pensó que lo volvería a besar-. Pero sólo como amigos. Ese es el tema -frunció el ceño-. Por eso te pido, por nuestra amistad, que no vuelvas a besarme. Un beso más puede iniciar un romance, pero seguro que matará nuestra amistad -en puntas de pie le dejó un beso ligero, de amigos-. ¿Queda claro?
Se dio vuelta, y se dirigió hacia la puerta.
-¡Aldana! -sonaba casi a súplica-. Aldana.
Ella no se dio vuelta.
-¿Queda claro? -repitió.
El no pudo agregar una última protesta.
El portazo sonó como un tiro.

Roberto, Violeta y cía. EXITOS con este emprendimiento!!!
ResponderEliminarYendo a la historia, ¡cómo cambian los tiempos!
Hoy muchos tienen amigos "con derecho a roce" Y un beso pareciera nada.
En fin.
Beso de primera lectora.
Cecilia. Gracias. Te consideraremos siempre parte de él.
ResponderEliminar"El portazo sonó como un signo de interrogación" dice Sabina en 19 días y 500 noches.
ResponderEliminarMe parece también muy acorde con el final del post.
Respetos.
Natalio
¿Cuándo actualizan? ¿Los viernes?
ResponderEliminarSaludos!
Eh buenisimo! ...
ResponderEliminarYa siguiendo este blog.
Siempre el amor, un enigma exhortado.
Besitos
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarMuy buena la narración...
ResponderEliminarMuchas gracias por seguirme.
Espero te sigas pasando
que andes muy bien.
Saludos
Abandonaron????
ResponderEliminarVuelvannnnnnnnnnnnnn!!!!
CHE...
ResponderEliminarQUE ONDA?
DONDE ANDAN USTEDES...?
PONGANSE PILAS... Y REGRESEN